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Caso Daphne, los porkys y el juezporky: dos años y meses, sin justicia

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Por Sheka Díaz Mirón

Cuando hablamos del caso Daphne y los porkys, y de los más de dos años sin justicia para la entonces menor de edad, Daphne Fernández, es hablar de todos los casos de violaciones y abusos contra las mujeres en México.
Es tocar una de las tantas llagas podridas e ignoradas de Veracruz. Sumar un caso más de violaciones y abusos en contra de mujeres en México, de los cuales, alrededor de 80% de ellos nunca se resolvieron, según Amnistía Internacional.
Si los porkys pueden, cualquiera puede, -¡y porky no, si el dinero es la ley!- es el mensaje trasmitido o recibido así para la población.

La ley del oro, en Costa de Oro

¿Para qué denunciar, si esto será tardado, engorroso, costoso, peligroso y al final, las influencias triunfarán sobre los hechos? ¿Para qué? Es el mensaje que recibimos.
O como en el caso de Yakiri Rubí, quien por defenderse para salvar su vida, fue encarcelada. ¿Estas instituciones que manejan la ley a su antojo, son las mismas a las que se supone que uno debe recurrir si necesita ayuda?
El caso de los porkys de Costa de Oro, es uno más y no por ello menos o más importante, de todos los casos que quedan en la impunidad en México. Donde gracias al apellido de tu familia puedes ser un delincuente y pagar el precio de la ley, sin pisar la cárcel o librándola rápidamente.

Hagámoslo personal

Lo que le pasó a Daphne Fernández, le pudo haber pasado a cualquiera, pero cualquiera, es tu madre, tu hija, tu hermana, tu prima, tu amiga, tu vecina, tu compañera, entonces, cualquiera es muy importante.
Cuando se habla de crímenes sexuales, de abusos y violaciones, y se pregunta, ¿cómo estaba vestida la víctima?, ¿dónde estaba, con quién, a qué hora?… ¿Y por qué estaba sola?
Son una serie de cuestionamientos que lejos de ayudar a resolver y dar justicia al hecho y a la víctima, busca revictimizar a la víctima, como si ella hubiera provocado esa situación por haber estado en tal o cual lugar, vestida de tal forma, en “horas inadecuadas” o caminos solos, ¿qué hacía ahí?
Tal vez cruzaba para llegar a su casa, a la de un pariente, amigo, iba al trabajo, venía, descubría calles nuevas, se perdió, fue a una fiesta. Ninguno era motivo justificante para sufrir violencia física, mental o sexual, ni ningún tipo de abuso.
Tú, hombre o mujer, eres un ser humano, y como tal debes ser tratado. ¿Entonces qué pasa cuando se violan las garantías individuales de un individuo, más si es un menor de edad?

El caso de Daphne, una madrugada que se convirtió en dos años

Una noche lo puede cambiar todo, la madrugada que los porkys decidieron abusar y violar a Daphne, esa noche perpetraron un abuso que se daría a conocer internacionalmente.
Y que mandaría a dos de ellos a la cárcel: Enrique Capitaine y Diego Cruz. A otro lo dejaría libre: Gerardo Rodríguez “porque él solo iba en el coche con ellos”. Mientras que el último se dio al a fuga sin que nadie se lo impidiera: Jorge Cotaita, hasta ahora se desconoce su paradero, aunque el padre de Daphne, Javier Fernández, cree que pudiera estar oculto en la casa de sus padres.
El porky identificado como Jorge Cotaita, ya contaba con una acusación previa por la muerte de Jonathan Peña Yáñez, quien murió tras ser atropellado el 24 de abril de 2013, por Cotaita. Sin embargo no se giró ninguna orden de aprensión ni nada en su contra.

___Si ya antes la habían librado, ¿por qué esta vez no?, quizá se preguntaron los porkys -Mi papi se encargará de todo, tú tranqui-.____

Familias adineradas de Veracruz

Fue bien sabido que este grupo de jóvenes infractores, provenían de familias adineradas y de renombre empresarial e incluso político. Se dice que los porkys de Costa de Oro, como ellos mismos se autodenominaban, hacían desmanes a su antojo, cobijados por las influencias de sus padres.
Enrique Cotaita, a quien Daphne reconoce como agresor asexual por haberla penetrado sin su consentimiento, es hijo del ex alcalde de Nautla, Felipe Cotaita. Quien por cierto, comenzó una campaña de desprestigio ante el caso de Daphne, y los calificó de estafadores.
Su cinismo y soberbia disfrazados de amor, llegó al grado de organizar manifestaciones para lograr la libertad de su hijo violador.
El límite llegó, la integridad no se puede comprar, o quién sabe, habríamos de preguntarle al Juez Tercero de Distrito del estado de Veracruz, Anuar González Hemadi.

Juezporky al servicio de la impunidad en Veracruz

Usuarios en redes sociales han denunciado y repugnado el fallo del Juez Tercero de Distrito Anuar González Hemadi, el juezporky, quien dictaminó prudente la inmediata liberación de Diego Cruz Alonso, extraditado de España por presunta pederastia agravada en conjunto con Jorge Cotaita, contra Daphne Fernández.
González Hemadi es el mismo juez que en 2014 dio un amparo a favor de la que fuera en ese entonces Directora del Instituto Municipal de las Mujeres de Boca del Río, María Josefina Gamboa Torales. Quien mató a un joven, tras atropellarlo por conducir a alta velocidad y en estado de ebriedad.
El juezporky Anuar González Hemadi, señaló que tocarle los senos, bajarle el calzón y meterle los dedos en la vagina, “no fue una actitud que Diego Cruz realizara con un sentido lascivo o con la intención de satisfacer un deseo sexual a costas del pasivo”, porque “las acciones contra la joven víctima no fueron lascivias y que un roce no puede ser considerado violación… los dedos en la vagina de la víctima no son una penetración”.

Juezporky con alzheimer

Parece que este juez, además de olvidar la vergüenza, también olvidó lo que dice el artículo 182 del Código Penal de Veracruz, que dicta de 6 a 30 años de cárcel para quien con o sin su consentimiento, introduzca por la vía que sea, cualquier órgano o parte de su cuerpo, o artefacto, en el cuerpo de un menor de edad.
Ah, y por si eso no fuera suficiente, también dicta de 5 a 10 años de cárcel para quien agravie de cualquier forma a un menor de edad.
El juezporky confundió las leyes, citando la regulación de delito de abuso sexual en los códigos para el Distrito Federal y para el estado de Baja California. Donde sí importa si los actos se realizaron “sin el propósito de llegar a la cópula”. Para el estado de Veracruz, lugar de los hechos, no aplica.
Además, habría que juzgarse el acto en sí, independientemente de la actitud o emociones del agresor al realizarlo. Se tiene que pensar en cómo lo recibió la víctima, no en cómo lo estaba sintiendo el agresor.
Un golpe se recibe, y sin importar la emoción del agresor, la víctima siente el golpe, es la misma forma, una agresión sexual también se siente.

¡Corre Juezporky, corre!

Ahora resulta que el Juez Tercero de Distrito de Veracruz, Anuar González Hemadi, se deslinda del caso, porque ha recibido amenazas y ataques en medios de comunicación a su persona y a su familia.
Quizá si Daphne hubiera sido quien sufriera estos abusos hubiera dicho algo así como que “fueron mensajes sin malas intenciones, además habría de comprobarse si las personas se las escribieron con malas intenciones, para tratar de descalificarlo o intimidarlo, pero como no hay pruebas suficientes, pues no hay delito qué perseguir”.
Luego de que se filtraran fotografías de la familia de González Hemadi con su esposa y dos hijas menores, el juez quizá recobró el significado de delito de abuso sexual contra menores.
También dijo que prefería su salida del caso, porque cualquier fallo que diera, tanto positivo como negativo, implicaría la crítica, que mejor se retiraba por conflicto de intereses.

Aún hay tiempo para impugnación

Aunque el Juez Tercero emitió el amparo a favor de Diego Cruz el 27 de marzo, a partir del 29 de marzo comenzó a correr un plazo de 10 días hábiles, para la presentación del recurso de revisión por la contraparte.
Y como bien señala el padre de Daphne, Javier Fernández, si este amparo se aprueba, se abre la puerta para que los violadores y pederastas tengan más recursos a su favor, en lugar frenos o ayuda psicológica adecuada.
El Consejo de la Judicatura Federal (CJF), señaló que se analiza el recurso de suspensión de Hemadi del caso de Enrique Cotaita, como éste lo solicitó luego de conceder un amparo que libraba del auto de formal prisión a Diego Cruz, por el delito de pederastia. Será un Tribunal Colegiado de Circuito, quien revise este recurso entregado al porky Cruz, ya que el amparao entregado no significa la libertad del acusado.

Abuso e impunidad, una práctica común en México

A un año de haber presentado la demanda contra los porkys, no se había girado ninguna investigación u orden de aprehensión contra los juniors de Costa de Oro.
Fue gracias al valor de continuar con la denuncia y al apoyo de las redes sociales, que este caso vio un poco de justicia. A penas se ve la punta del iceberg en la resolución de este caso. Y lo es también en el desarrollo de estrategias para prevenir y evitar delitos sexuales contra la mujer en México.
Hay mucho por hacer, comenzando por la ética y profesionalismo de los funcionarios de las instituciones, y también desde los hogares, educando a la infancia con consciencia social, haciendo valer los derechos humanos, para que no existan más porkys, ni juecesporkys.

Sheka Días Mirón: @naci_seria

Con datos de Excélsior, El País, Plumas Libres, El Juego de la Suprema Corte, Sin Embargo, La Jornada y El Universal.

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